Al realizar el mantenimiento de la piscina, uno de los contratiempos más molestos es descubrir que la manguera del limpiafondos se ha convertido en un auténtico nudo de serpientes, impidiéndonos avanzar. Lejos de ser un problema de "mala suerte" o de la calidad del plástico, este fenómeno tiene una explicación física muy sencilla ligada a la presión y el caudal de agua.
¿Por qué se forman nudos?
Cuando conectamos el limpiafondos (ya sea manual o un robot hidráulico), solemos cerrar el resto de las válvulas de aspiración (skimmers y toma de fondo) para concentrar toda la fuerza de la bomba en la toma del limpiafondos.
Sin embargo, si la bomba es muy potente, se produce un efecto de exceso de succión:
El caudal de agua que la bomba intenta extraer es mayor que el que puede pasar libremente por la manguera.
Esto genera un alto vacío (presión negativa) en el interior del tubo.
Bajo esta tensión física, la manguera se contrae, pierde rigidez estructural y, con el balanceo y movimiento natural dentro del agua, tiende a pivotar y enrollarse sobre sí misma, creando nudos ciegos.
La solución: El truco de la llave de fondo.
La forma más eficaz de resolver este problema no es comprar una manguera nueva, sino regular las presiones del sistema de filtración. Para ello, solo debes seguir este paso:
Abre ligeramente la llave del sumidero central (toma de fondo).
Al abrir un poco esta válvula (por ejemplo, a un 10% o 20% de su capacidad), permites que la bomba aspire una parte del agua directamente desde el suelo de la piscina y no exclusivamente a través del limpiafondos.
¿Qué conseguimos con esto?
Aliviar la tensión: Disminuye el exceso de vacío dentro de la manguera del limpiafondos, permitiendo que mantenga su forma cilíndrica y su flexibilidad original sin retorcerse.
Proteger el motor: Evitas que la bomba trabaje forzada o sufra de cavitación (burbujas de aire por exceso de vacío), lo que alarga la vida útil del motor.
Mantener la eficacia: Aunque se desvía un mínimo porcentaje de succión al fondo, el limpiafondos seguirá teniendo la fuerza suficiente para recoger la suciedad sin devorar la manguera en el proceso.